¡Vas a necesitar uno grande!
A Pedro nunca le gustó que le metieran nada por el culo. Ni siquiera un dedo, solía decir. En el gimnasio a veces se la chupaba a otro hombre, nada más. Pero hoy las cosas van a cambiar. Al hombre con el que ha quedado le encantan los culos y le encanta jugar con ellos. Experto con la lengua y los dedos, prepara lentamente a Pedro. En un abrir y cerrar de ojos, su culo se llena con 2, 3, 4 dedos. Luego viene un gran consolador. De ahora en adelante, a Pedro le resultará difícil correrse sin algo en su culo abierto.